20 de febrero de 2010

Los adolescentes y la escuela Secundaria actual, una respuesta a sus necesidades.

Los adolescentes y la escuela Secundaria actual, una respuesta a sus necesidades.

21 de enero de 2010

De principio haré mención de lo que consideramos adolescente, en este sentido hablamos de un ser humano que atraviesa por una serie de cambios físicos, psicosociales y mentales, lo cual exige o supone un cambio en su forma de ser y actuar, por tal motivo dichos cambios se ven reflejados en la escuela. Comúnmente la adolescencia es considerada una etapa de transición entre la infancia y la vida adulta, la cual se caracteriza por crisis y cambios dramáticos, aunque no necesariamente tiene que ser así, por tanto es menester reconocer la diversidad de adolescentes y su manifestación. Cada adolescente le da un significado diferente a este lapso de vida gracias a sus vivencias.
A los adolescentes el mundo les resulta complejo, llegan sentir que el orbe está en su contra, se tornan revolucionarios, presentan comportamientos y un carácter muy voluble, por ende dicho lapso de vida y los rasgos que lo caracterizan son sumamente visibles, lo cual propicia que se considere una etapa del desarrollo humano diferente de la niñez o adultez, es el momento en el que la búsqueda de la identidad, autonomía e independencia se hace presente, las relaciones interpersonales cobran sentido para él o ella.
Durante el transcurso de las observaciones nos encontramos con ciertas reacciones y actitudes típicas de los adolescentes, pues como decía Aristóteles la mofa es algo inevitable en los adolescentes y así pudo observarse en las escuelas, ya que, por ejemplo, existen apodos, como “panda”, “muppet”, “duende” “cabeza de piocha” y otros así por el estilo, y al pronunciarlos todos reían burlándose de los agredidos, también cuando alguien se equivocaba surgía la burla.
Por ello la educación secundaria reconoce como punto partida el conocimiento de las características del adolescente, ello porque el docente debe saber diseñar, organizar y poner en práctica estrategias y actividades didácticas, que atiendan a las necesidades, intereses y formas de desarrollo (física, emocional y cognitiva) de los adolescentes, así como a las características sociales y culturales de éstos y de su entorno familiar, de tal forma que se pueda dar cumplimiento a la formación integral y significativa que tanto se requiere.
También la importancia de conocer al adolescente es porque es la “materia prima” de trabajo y ello implica reconocer los procesos de cambio que experimentan, partiendo del hecho de que es único e irrepetible, y por ende será necesario aplicar estrategias adecuadas para atender sus necesidades e inquietudes.
Aunado a ello tenemos el conocimientos sobre la secundaria, así pues su importancia radica en el hecho que conocemos los principales problemas que atraviesa dicho nivel, como son los bajos resultados en evaluaciones nacionales e internacionales, la deserción escolar, la no eficiencia Terminal, la poca cobertura en algunas regiones del país, como punto de partida para combatir dichos problemas.
De ahí que la misión de la secundaria sea la de formar competencias para la vida, las cuales buscan cubrir las esferas totales del adolescente, por ello tenemos para la vida en sociedad; para el aprendizaje permanente, el cual le permite adaptarse a las condiciones actuales que requieran adaptarse al vertiginoso avance de la sociedad; para la convivencia, que tiene que ver con el fomento de valores en un mundo donde se destaca la crisis de los mismos; para el manejo de la información, que tiene que ver con habilidades criticas sobre lo que acontece a su alrededor, así como aquellas situaciones en las que precisa de una comprensión para resolver un problema, como puede ser la lectura de un instructivo.
Lo anterior es lo que tenemos que desarrollar, pues la enseñanza es el desarrollo de competencias, y para ello debemos hacerlo tomando como referencia el contexto inmediato, siendo éste el pretexto para adecuar los elementos curriculares, de tal forma que los contenidos tengan significado, sentido y utilidad inmediata para el joven, lo cual nos habla de un aprendizaje in situ, es decir, que aquello que se enseñe siempre se relacione con lo que hace, que comprenda que el conocimiento escolar es similar al cotidiano con la única diferencia en cuanto a los tecnicismos, y además descubrirá que con nuevos elementos teóricos referidos al contexto pueden aplicarse de forma inmediata.
Además, la escuela como institución tiene que organizarse de tal forma que los docentes tiendan a desarrollar un trabajo colegiado, donde compartan estrategias que funcionan con cierto contenido, evalúen su desempeño respecto a sus demás compañeros, también es necesario disminuir la carga administrativa del docente, pues cómo se espera que el maestro cumpla con los propósitos del Plan de Estudios cuando todo el tiempo tiene que andar redactando oficios, situación que pude observar en la última escuela de práctica, dejando que los alumnos contesten el libro, lo que no garantiza en modo alguno que el adolescente realmente comprenda lo que hace.
Por supuesto hay que reconocer que dentro del sistema educativo hay una serie de vicios y practicas educativas que van en detrimento de la mejora de la educación de los jóvenes en la escuela secundaria y no es pesimismo, es un optimismo realista, ya que partimos de ello para buscar soluciones a dichos problemas, por ejemplo, en vez de dejar al alumno que conteste y le haga como pueda es mejor planear la secuencia didáctica, de tal forma que también trabaje el maestro, que oriente, rescate los conocimientos previos de los alumnos, cuestione al joven sobre el tema para llevarlo a comprender con mayor claridad, relacione contenidos de las diversas asignaturas con la realidad de los alumnos, identifique cuando el alumno necesita apoyo, note cuando el alumno se aburre y sea capaz de reorientar la sesión, por ello la importancia de la planeación, pues si para empezar no se tienen idea de que hacer dudo que sea más fácil tener una clase exitosa.
Finalmente, la secundaria no cambiará mucho a nivel macro, pues no se puede cambiar una cultura tan arraigada sobre las prácticas educativas que se tienen, pero en lo que a mí respecta considero que hay que empezar por nuestra persona, reconociendo que tenemos una responsabilidad con la sociedad, que es la de entregar generaciones de egresados competentes, es decir, que sepan hacer con saber y con conciencia de las repercusiones de sus actos, lo cual garantiza en gran medida su inserción en la sociedad. Es necesario un cambio ideológico, que se comprenda que el docente está hecho para atender a la diversidad de forma equitativa, mediando el conocimiento, buscando dar siempre lo mejor, y no dejarse vencer por las decepciones del sistema educativo, pues sí lo hacemos terminaremos reproduciendo las mismas prácticas, que no apoyan en algo al estudiante.
La secundaria debe convertirse en amiga del joven sin perder su misión formadora, esto es, mostrar al joven que realmente le interesa lo que le sucede, que tal como dice De la Garza “comprender a los jóvenes no significa dejarlos hacer lo que ellos quieran, la conducta del adolescente debe ser normada, sobre todo dentro de una escuela”, ello porque al salir se encontrará con que la sociedad también tiene normas, si obtiene un trabajo también las habrá. Entonces la escuela debe explicar al joven el por qué de las medidas que toma.


No hay comentarios:

Publicar un comentario